Sendas de Oku (23/..)

(Sendas de Oku)
22 - Península de Ojima.
Ojima es una estrecha lengua de tierra que penetra en el mar. Todavía
hay vestigios de la ermita del bonzo Ungo y aún puede verse la roca sobre la
cual meditaba. Se entreven algunos devotos que viven a la sombra de los pinos,
retirados de la vida mundana. Habitan apaciblemente en chozas de paja, de las
que sale continuamente el humo de los conos de pino y hojas secas que queman.
Aunque no sabía qué clase de gente realmente era aquélla, sentí unas extrañas
ganas de conocerlos, pero cuando me acercaba a una de sus chozas me detuvo el
reflejo de la luna sobre el mar: el paisaje de Matsushima se bañaba ahora en
una luz diferente a la del día anterior. Regresé a la playa y me hospedé en su
parador. Mi cuarto estaba en el segundo piso y tenía grandes ventanas. Dormir
viajando entre nubes, mecido por el viento. Extraña, deliciosa sensación.
En Matsushima
¡sus alas plata pídele,
tordo, a la grulla! (Sora)
Me acosté sin componer poesía pero no pude dormir. Recordé el poema
chino sobre Matsushima que Sodo me regaló al abandonar mi choza. También Anteki
Hara me había dedicado un tanka con el mismo tema. Abrí mi alforja e hice de
esos dos poemas los compañeros de mi insomnio. Había también los haikú de Sampu
y Dakushi.(1)
(1)Yagamuchi Sodo (1647-1716), poeta en haikai; Hara Antequi (se
desconocen las fechas de su nacimiento y muerte), poeta en tanka; Sampu; Nakagawa Dakushi (tampoco se saben las fechas de su nacimiento
y muerte), poeta y discípulo de Basho.
Gracias Angel.
ResponderEliminarUn abrazo!
Gracias a ti, Gorka.
EliminarTe sigo. Un abrazo.
Un blog precioso. Hoy te he enlazado, en http://unbosqueinterior.blogspot.com.es/2012/12/el-equilibrio-del-viento.html
ResponderEliminarGracias. Nos seguiremos encontrando.
EliminarUn abrazo.