El labrador examina, en cualquier parte del mundo, al forastero que pisa por primera vez su casa, con el "test de la quietud". No mide sus valores humanos por sus palabras iniciales. Está más atento a los gestos manifiestos y a la manera de ser. Vuelto hacia un lado, escucha el silencio, proveniente de la atmósfera que rodea al visitante. Inquiere el aura expresiva de la sustancia, que envuelve a una persona, a las sosegadas oscilaciones, que parten de una persona, por encima de sus obras y de sus palabras.
Karlfried Graf Dürckheim.
Japón y la cultura de la quietud.
Estoy en esa quietud.............
ResponderEliminarbuenas noche, amigo
Cuando era pequeño vivía en el campo y tengo el recuerdo de gente así. Me da la sensación que ahora somos más superficiales. Un abrazo Arianna. Buenas noches.
ResponderEliminarEfectivamente Angel ahora vivimos en la "cultura" del "que parezca que". La apriencia es lo que importa
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias Unsui. Si no surgen contratiempos nos veremos el día 4. Un abrazo.
ResponderEliminarmrtlhrnndz973. Tanks you.
ResponderEliminar"unos vasos son mas altos que otros, pero todos están llenos" http://queperras.blogspot.com/
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