En el cielo hindú existe un árbol llamado Kalpataru (o árbol de los deseos). Un cansado viajero llegó por azar y se sentó debajo del árbol. - "Estoy tan hambriento -pensó- que sí hubiera alguien por aquí le pediría comida" En ese momento la comida se materializó delante de el. Cuando hubo comido le entró el sueño, y pensó: -"Sí hubiera una cama aquí..." Y la cama apareció. Pero tumbado en la cama comenzó a pensar: - "¿Que está sucediendo? No veo a nadie, pero la comida y la cama han aparecido. ¡Aquí hay fantasmas!" De repente aparecieron los fantasmas. Entonces se asustó y pensó: -"Ahora me matarán" ¡Y lo mataron! En la vída es igual: Sí piensas en fantasmas, aparecerán. Si piensas en enemigos, los tendrás. Sí piensas en amigos aparecerán. Sí odias, el odio brotará. Sí amas, el amor surgirá a tu alrededor.
Así es. Ante los árboles centenarios siente el hombre su fragilidad y ante cualquier árbol escuchar su canción. Yo abrazo algunos, acaricio su corteza y encuentro la paz en su canción.
ResponderEliminarSaludos.
Ante los árboles centenarios y ante las humildes flores...
EliminarGracias Fanny.
... ¡Detente! ¡Detente! ¡Mírame! La vida no es fácil, la vida no es difícil.
ResponderEliminarHermann Hesse. Los árboles (El Caminante,1929). Gracias, Ángel.
La vida no es fácil, la vida no es difícil...
EliminarLas cosas son como son.
Gracias Anónim@.
Hermosa reflexión sobre los árboles.
ResponderEliminarLa belleza es singular, la fuerza de la vida múltiple.
Vivamos.
Vivamos respetando al máximo a toda la naturaleza. Toda: animada e inanimada.
EliminarGracias, Pilar. Un fuerte abrazo.