En el cielo hindú existe un árbol llamado Kalpataru (o árbol de los deseos). Un cansado viajero llegó por azar y se sentó debajo del árbol. - "Estoy tan hambriento -pensó- que sí hubiera alguien por aquí le pediría comida" En ese momento la comida se materializó delante de el. Cuando hubo comido le entró el sueño, y pensó: -"Sí hubiera una cama aquí..." Y la cama apareció. Pero tumbado en la cama comenzó a pensar: - "¿Que está sucediendo? No veo a nadie, pero la comida y la cama han aparecido. ¡Aquí hay fantasmas!" De repente aparecieron los fantasmas. Entonces se asustó y pensó: -"Ahora me matarán" ¡Y lo mataron! En la vída es igual: Sí piensas en fantasmas, aparecerán. Si piensas en enemigos, los tendrás. Sí piensas en amigos aparecerán. Sí odias, el odio brotará. Sí amas, el amor surgirá a tu alrededor.
Gracias, Ángel, por tus aportaciones. Es una maravilla pasar por aquí y detenerse un rato.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con la reflexión del escritor. En la práctica, el refugio, con cada libro se agranda y crece...
Salud.
Gracias por tus visitas. Aquí nos encontrarás!
EliminarQue podamos seguir agrandando y agrandando nuestros respectivos refugios.
Un abrazo.
un conjunto perfecto.
ResponderEliminarLibros y música: la "tormenta perfecta".
EliminarGracias Karin.
Estoy de acuerdo. Los libros protegen en tanto desvelan. También la música exalta, repara, reúne y libera nuestros sentimientos.
ResponderEliminarUna biblioteca siempre será un refugio moral y una luz ante la cual recogerse, sin duda.
Saludos.Un abrazo.
Cuanto mejor iría el mundo si leyéramos y reflexionáramos más y, al mismo tiempo, frenáramos nuestras vidas.
EliminarMuchas gracias Pilar.