En el cielo hindú existe un árbol llamado Kalpataru (o árbol de los deseos). Un cansado viajero llegó por azar y se sentó debajo del árbol. - "Estoy tan hambriento -pensó- que sí hubiera alguien por aquí le pediría comida" En ese momento la comida se materializó delante de el. Cuando hubo comido le entró el sueño, y pensó: -"Sí hubiera una cama aquí..." Y la cama apareció. Pero tumbado en la cama comenzó a pensar: - "¿Que está sucediendo? No veo a nadie, pero la comida y la cama han aparecido. ¡Aquí hay fantasmas!" De repente aparecieron los fantasmas. Entonces se asustó y pensó: -"Ahora me matarán" ¡Y lo mataron! En la vída es igual: Sí piensas en fantasmas, aparecerán. Si piensas en enemigos, los tendrás. Sí piensas en amigos aparecerán. Sí odias, el odio brotará. Sí amas, el amor surgirá a tu alrededor.
Atención a qué escribía, qué ocultaba, por qué su teosofía y qué hizo con ella...
ResponderEliminarLe invito -con reservas porque puede resultarle muy desagradable lo que encuentre- a profundizar en la vida de este ser, si es que no ha llegado a hacerlo (si es así, ruego disculpas) y podrá valorar si reúne méritos intelectuales como los de Séneca, Da Vinci, Thoureau y otros muchos 'grandes' que aparecen en el blog y que creo, tienen más que demostrado su derecho a estar aquí -en cuanto a que han tratado de aportar algo positivo a la Humanidad-.
El epigrama, desconectado de la coherencia, del modelo...¿qué aporta?
En mi opinión importa la obra, el epigrama en este caso.
EliminarEn mi opinión importa la obra, el epigrama en este caso.
EliminarSolo valoro la frase, que me parece perfectamente válida.
ResponderEliminarRespecto a Mme. Blavatsky y a la teosofía reconozco mi poco conocimiento, más bien mi ignorancia.