La hora de la muerte...

No importa que seas joven y fuerte, la hora de la muerte llega antes de lo que esperas.
La hora de la muerte no aguarda su turno. La muerte no tiene por qué presentarse de frente; puede preparar a hurtadillas un ataque por la espalda. Todo el mundo sabe que existe la muerte, pero ésta llega de forma inesperada, cuando la gente todavía cree que tiene tiempo, que la muerte no es inminente. Es como las superficies secas que se internan en el mar, sólo para que la marea las sumerja de repente en la orilla.

Fragmento de "Ensayos sobre la Ociosidad" (Tsurezuregusa)
Yoshida Kenkô, 1283-1352, escritor japonés, monje budista.

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