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Eres tan...

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Eres tan joven como lo sea tu fe, tu confianza en ti mismo, tu esperanza.
Eres tan viejo como tu temor, tus dudas, tu desesperanza.

Douglas Mac Arthur, 1880-1964
Militar estadounidense.

El arma más poderosa...

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La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.

Nelson Mandela, 1918-2013
abogado, activista antiapartheid, y político sudafricano

Necedad repetida...

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Una necedad, aunque la repitan millones de bocas, no deja de ser una necedad.

Anatole France, 1844-1924
Escritor francés, premio Nobel de literatura, 1921

El sabio y el ignorante...

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La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.

Anatole France, 1844-1924
Escritor francés, premio Nobel de literatura, 1921

Rocío sobre mi ropa...

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waga kinu ni
fushimi no momo no
shizuku seyo

Duraznos de Fushimi:
gotee vuestro rocío
sobre mi ropa.

Matsuo Bashô




Segundas flechas...

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Una emoción en sí misma, sin pensamiento que la refuerce, dura unos 90 segundos. Sin embargo, demasiadas veces duran más, bastante más, ya que muchos somos expertos en alargarlas y alargarlas hasta el infinito con pensamientos del tipo de: "Por que me ocurre esto a mí"; "qué mala suerte"; "por qué yo"; "tenía que llover precisamente hoy"...
Algunos incluso disponemos de un nutrido arsenal de "segundas flechas" y de maneras de clavárnoslas.

Como nos decía el emperador Marco Aurelio en sus "Meditaciones":
Si el pepino es amargo ¡tíralo!

Susurran los bambúes...

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yuki aretari
take basa-basa to
hanekaeru

Amaina la nieve;
susurran los bambúes
volviendo a erguirse.

Natsume Sôseki, 1867-1917

Dolor x Resistencia = Sufrimiento

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Dolor x Resistencia= Sufrimiento.

Esta fórmula muestra la diferencia entre el dolor y el sufrimiento, que en el lenguaje popular se confunden a menudo. La“parábola de las dos flechas” lo explica bien. La primera de estas flechas representa las cosas inevitables en esta vida, como la enfermedad, la pérdida o el envejecimiento, flecha que terminará alcanzándonos a todos en algún momento. La segunda flecha, en cambio, es la que nos disparamos a nosotros mismos, creándonos una herida que a veces es mayor que la que causó la primera cuando, por ejemplo, nos tomamos de forma personal las desgracias habituales de la vida, o nos convertimos en víctimas. Por eso, lo importante es prestar atención y darse cuenta de qué parte del sufrimiento se debe a la situación en sí y qué parte a las historias que nos contamos en torno a lo ocurrido.

Debería pulirme...

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Debería pulirme a mí mismo
cada vez más, aprovechando como espejo
el corazón de los otros,
que brilla claramente.

125 gyosei (poemas) del emperador Meiji

Meiji Tennô, 1852-1912
122º Emperador de Japón, de 1867 a 1912

En el silencio del dojô (3)

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Esta mañana, en el silencio del dojô...

Ruido de lluvia
y ásperas llamadas
de las gaviotas.

Ángel Hosshin.