En el cielo hindú existe un árbol llamado Kalpataru (o árbol de los deseos). Un cansado viajero llegó por azar y se sentó debajo del árbol. - "Estoy tan hambriento -pensó- que sí hubiera alguien por aquí le pediría comida" En ese momento la comida se materializó delante de el. Cuando hubo comido le entró el sueño, y pensó: -"Sí hubiera una cama aquí..." Y la cama apareció. Pero tumbado en la cama comenzó a pensar: - "¿Que está sucediendo? No veo a nadie, pero la comida y la cama han aparecido. ¡Aquí hay fantasmas!" De repente aparecieron los fantasmas. Entonces se asustó y pensó: -"Ahora me matarán" ¡Y lo mataron! En la vída es igual: Sí piensas en fantasmas, aparecerán. Si piensas en enemigos, los tendrás. Sí piensas en amigos aparecerán. Sí odias, el odio brotará. Sí amas, el amor surgirá a tu alrededor.
Gracias Angel, ya lo creo que es para reflexionar......
ResponderEliminarYo me imagino aún , ese Japón limpio, seguro lleno de poesía.....
No sé si lo conoceré algún dia, me gustaría
Feliz noche Ängel
Leyendo esta entrada sobre Fukusima me he acordado de una frase de Albert Einstein: "No hay mayor signo de locura que esperar a que las cosas cambien haciendo siempre lo mismo"
ResponderEliminarQuizás debamos empezar a cambiar, a empezar esa peregrinación, aunque sea "solamente" en el interior de nuestro corazón.
Un fuerte abrazo.
Interesante publicación, y sin dudas que ese cambio interior al que aludes es el único posible...lo demás será siempre "más de lo mismo".
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Delia. Con pequeños, pero constantes, gestos se logran los grandes cambios.
ResponderEliminarUn abrazo.