En el cielo hindú existe un árbol llamado Kalpataru (o árbol de los deseos). Un cansado viajero llegó por azar y se sentó debajo del árbol. - "Estoy tan hambriento -pensó- que sí hubiera alguien por aquí le pediría comida" En ese momento la comida se materializó delante de el. Cuando hubo comido le entró el sueño, y pensó: -"Sí hubiera una cama aquí..." Y la cama apareció. Pero tumbado en la cama comenzó a pensar: - "¿Que está sucediendo? No veo a nadie, pero la comida y la cama han aparecido. ¡Aquí hay fantasmas!" De repente aparecieron los fantasmas. Entonces se asustó y pensó: -"Ahora me matarán" ¡Y lo mataron! En la vída es igual: Sí piensas en fantasmas, aparecerán. Si piensas en enemigos, los tendrás. Sí piensas en amigos aparecerán. Sí odias, el odio brotará. Sí amas, el amor surgirá a tu alrededor.
bien, querido amigo, por traernos las palabras de un hombre de un gran corazón y sabiduría.
ResponderEliminarSaludos!!!
Venimos para concernos, no nos vamos, hasta encontrarnos.
ResponderEliminarNo siempre es así, pero sería bonito que lo fuera.
Gracias Ángel por este blog.
Sabias palabras de un sabio maestro...
ResponderEliminarGracias por traerlas Angel!
Qué verdad y cuánto he tardado en darme cuenta de ella!
ResponderEliminarSaludos
Gracias amigos. No conozco personalmente al maestro pero ayer tuve la ocasión de conocer a dos monjes de su sangha. Sus palabras me parecieron muy interesantes. Respecto a este comentario del maestro creo que su puntualización es muy oportuna. Muchas veces caemos en el error de creer que nuestra práctica nos hace superiores a los demas.
ResponderEliminarUn abrazo a todos y bienvenida, Pilar.
CIERTO. Un abrazo :)
ResponderEliminar¡Gracias J.Marcos!
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