Entradas populares de este blog
El árbol Kalpataru.
Por
Ángel Hosshin
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En el cielo hindú existe un árbol llamado Kalpataru (o árbol de los deseos). Un cansado viajero llegó por azar y se sentó debajo del árbol. - "Estoy tan hambriento -pensó- que sí hubiera alguien por aquí le pediría comida" En ese momento la comida se materializó delante de el. Cuando hubo comido le entró el sueño, y pensó: -"Sí hubiera una cama aquí..." Y la cama apareció. Pero tumbado en la cama comenzó a pensar: - "¿Que está sucediendo? No veo a nadie, pero la comida y la cama han aparecido. ¡Aquí hay fantasmas!" De repente aparecieron los fantasmas. Entonces se asustó y pensó: -"Ahora me matarán" ¡Y lo mataron! En la vída es igual: Sí piensas en fantasmas, aparecerán. Si piensas en enemigos, los tendrás. Sí piensas en amigos aparecerán. Sí odias, el odio brotará. Sí amas, el amor surgirá a tu alrededor.
Aka-tonbo (Libélula roja).
Por
Ángel Hosshin
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Esta canción escrita por Rofuu Miki en el año 1921 figura entre las cien canciones más amada por los japoneses. La música fué compuesta en 1927 por Kosaku Yamada. Cuando Rofuu tenía cinco años sus padres se separan, la madre se va de la casa y él queda al cuidado de su abuelo paterno. En realidad quien lo cuida es la niñera por quien Rofuu sentía un cariño especial y la consideraba como una buena hermana. En la canción él la recuerda con cariño y nostalgia "Jugo de Neya wa yome ni yuki" (mi hermana se casó a los quince) y también expresa su amargura porque después de que ella se casara no recibe más noticias de su pueblo natal. Casi no tiene recuerdos de su madre por eso expresa ese sentimiento de tristeza y melancolía manifestado en el cielo rojizo de un atardecer de otoño. Kosaku Yamada también pierde a su madre a los diecisiete años, de manera que tanto de la letra como de la melodía se puede sentir una profunda melancolía. Letra de la canción ...
Tras la borrasca...
Por
Ángel Hosshin
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Podría ser un círculo vicioso, aunque no necesariamente. De una u otra forma, afrontar algún miedo(s) que tengamos instalado (o, haya sido instalado desde la infancia) empieza por conocer-admitir que existe. Y, entonces, continúa la voluntad y decisión de verlo, comprender sus fuentes y sus condiciones (sus manifestaciones; el cómo le evadimos; el cómo nos está afectando negativamente, o, el cómo lo gestionamos sin solución profunda).
ResponderEliminarSi padecemos miedo al miedo, miedo a afrontarlo, y esto nos está pertubando, es posible que requiramos la colaboración terapéutica de Otro(s). Sencillamente, para remedio del círculo vicioso y lograr avanzar en el afrontar. O de un método. ¿Cuál, cómo?
(Estoy en ésto los últimos días al habérseme presentado una fuerte reacción de miedo a ciertas condiciones colectivas difíciles). Es un post importante; el miedo es una reacción natural, pero cuando se instala, consciente o inconscientemente, comienza a ser otro asunto. Muchas gracias,
1º Darnos cuenta de nuestros miedos. 2º Perder el miedo a enfrentarnos a ellos 3º Gestionar su eliminación. Y si esto implica la ayuda de un profesional... perdamos el miedo en acudir a uno.
ResponderEliminarPor cierto: cuantos miedos que hemos arrastrado y/o seguimos arrastrando nos han sido instalados en la infancia.
Gracias Anónim@ y adelante.
Muchas gracias por su respuesta y visión. Y por el aliento.
Eliminaren gassho, L.
En gasshô: Gracias a ti, Anónim@.
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