En el fondo de la habitación principal de una casa japonesa, hay un nicho llamado tokonoma, que tiene el suelo un poco más elevado que el resto de la habitación. El tokonoma es el sitio de honor del hogar japonés. Normalmente en la pared del tokonoma se colocan pinturas o caligrafías, llamadas kakemono. El kakemono es un pintura que se desenrolla verticalmente; sólo ofrece un tema, destinado a ser expuesto colgado de una pared. El kakemono, de origen chino, fue la primera forma de la pintura japonesa. Estaban pintados en tela o en papel montado sobre un brocado. Sus extremos estaban provistos de rodillos de madera que le daban rigidez. Además, dos cintas adornaban su parte superior. En el tokonoma, delante de los kakemono puede haber un arreglo de flores (ikebana) o un bonsai.
Cuando el viento sopla fuerte en el mar, se alzan las olas, pero una vez que el viento cesa ¿dónde están las olas? La masa de agua se transforma en olas, y las olas son sólo agua. Causa y efecto pueden estar separados por un largo lapso, pero no pueden ser divididos en dos. Cuando causa es efecto y efecto es causa, cuando ambos son una identidad, se alcanza la iluminación. Lo que ocurre hoy es el resultado de lo que ocurrió ayer y la causa de lo que ocurrirá mañana. Hoy tenemos una semilla que es el resultado de la floración del año pasado. Las cosas son al mismo tiempo causa y efecto. Un hombre es padre e hijo a la vez. Trevor Leggett (1914-2000). Escritor, Judoka, Practicante Yoga, Practicante Zen.
El arte del bonsái es un buen ejemplo del respeto que tienen los japoneses hacia los seres vivos y la naturaleza, cómo perciben su belleza y se comunican con ella. Un bonsái no es una planta genéticamente empequeñecida, sino que se mantiene pequeña dandole forma y podando las raices con paciencia y mucho cuidado. Las referencias más antiguas de las que se tienen constancia proceden de China y están reflejadas en unas pinturas de la dinastía Tang (618-906). Durante siglos, la posesión y cuidados de los bonsáis estuvo ligado a la nobleza y a la alta sociedad. Según la tradición, aquellos que podian conservar un bonsái tenían asegurada la longevidad. Para cuidar a un bonsái es necesario seguir el el patrón de las tres virtudes básicas : SHIN-ZEN-BI ( verdad, bondad, belleza ).
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