Un hombre perdió su hacha...

Un hombre perdió su hacha. Sospechaba del hijo de su vecino. Al observar su forma de caminar, le parecía que era la propia de un ladrón de hachas; su fisonomía, la de un ladrón de hachas; todos sus movimientos y gestos eran, sin excepción, los propios de un ladrón de hachas.
Al poco tiempo, el hombre fue a trabajar al valle y se encontró su hacha. Al día siguiente, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, ni uno solo de sus movimientos o gestos le parecieron los de un ladrón de hachas.

"El libro de la perfecta vacuidad" - Lie Zi.


Comentarios

  1. Cuánta razón en esas palabras. Nuestra percepción unida a nuestros sentimientos, muchas veces nos engañan.
    Un buen recordatorio.

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    1. Como la serpiente en el jardín nocturno, que, al amanecer, resulta ser la manguera.
      Gracias Pilar.

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  2. Y es que los malditos prejuicios....... la maldita mente ignorante...

    ¡Aclarate mente! ¡aclarate, como arroyo de montaña!

    Abrazos.

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    1. Disculpa por el retraso en contestarte. Este fin de semana hemos celebrado en Donostia las 2as. Jornadas budistas de Donostia-San Sebastian, en las que estoy involucrado. Ayer el Maestro zen Dokushô Villalba realizó una Introducción a la práctica del zen y, en el transcurso de su enseñanza, justamente nos contó la historia de la serpiente/manguera. Efectivamente: ¡la dichosa mente!
      Un abrazo.

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