Aligerar la mochila.



En el transcurso de nuestra vida nuestra "mochila psicológica" se va llenando y llenando y llenando.

Sentimientos, emociones, filias, fobias, inseguridades, errores, carencias, miedos...

Debemos tomarnos el  tiempo necesario y, con decisión, aligerarla de todo aquello que nos lastra en nuestro caminar.


Comentarios

  1. La mochila psicológica. Muy certero post. ...He estado viendo: emociones y sentimientos a los que hemos adjuntado ideaciones. Ideaciones que se quedan fijas y quizá olvidadas pero que merecen removerse, o fluir y ser transformadas. Maneras sesgadas de afrontamiento de las relaciones con la vida (y, sesgos cognitivos), o, hábitos de pensamiento y de comportamiento... Todo aquello que nos lastra.

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    1. Lo importante es darnos cuenta de que llevamos la mochila, y del peso que cargamos inútilmente. Muchas veces no nos damos cuenta de ese peso y otras veces nos atamos a el y no queremos soltarlo.
      Gracias Anónim@.

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  2. Gracias a usted. "Lo importante es darnos cuenta de que llevamos la mochila, y del peso que cargamos inútilmente. Muchas veces no no damos cuenta de ese peso y otras veces nos atamos a el y no queremos soltarlo." Sencillamente. Gracias de nuevo!
    Requiere un proceso lo uno como lo otro. Y, en ese, surgen nuestras limitaciones y/o nos topamos con dificultades.

    Cuando leí esta entrada en su blog, y, al mismo tiempo la anterior -sobre miedo-, me sorprendí gratamente ya que en esos momentos estaba yo reflexionando en ello.
    Mi anotación anterior -demasiado condensada o densa- queria apuntar hacia el hecho de un darse cuenta de que esos 'adjuntos': ideas, formas de ver (o, ideaciones; sesgos, etc.) en ocasiones condicionan (¿crean?) no solo a los sentimientos sino, incluso, a las emociones básicas, de manera bastante inadvertida. Algo que entreveo recién y que, tal vez, quier'o o sea necesario desarrollar, expresar, ver mejor. -- Entiendo que este comentario algo extenso no amerita su publicación por usted.
    Bendiciones, L.

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    1. Las limitaciones y las dificultades están ahí, me atrevo a decir que afortunadamente. Cuando las cosas son demasiado fáciles o no lo intentamos o abandonamos enseguida.
      Supongo que conoces el libro "Tus zonas erróneas" del Dr.Wayne W. Dyer. Lo estoy releyendo, y esta vez con atención.
      Un abrazo.

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    2. Muchas gracias. No leí al Dr. Dyer; a partir de tu indicación estaré haciéndolo.
      Un abrazo.
      L.

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