En el cielo hindú existe un árbol llamado Kalpataru (o árbol de los deseos). Un cansado viajero llegó por azar y se sentó debajo del árbol. - "Estoy tan hambriento -pensó- que sí hubiera alguien por aquí le pediría comida" En ese momento la comida se materializó delante de el. Cuando hubo comido le entró el sueño, y pensó: -"Sí hubiera una cama aquí..." Y la cama apareció. Pero tumbado en la cama comenzó a pensar: - "¿Que está sucediendo? No veo a nadie, pero la comida y la cama han aparecido. ¡Aquí hay fantasmas!" De repente aparecieron los fantasmas. Entonces se asustó y pensó: -"Ahora me matarán" ¡Y lo mataron! En la vída es igual: Sí piensas en fantasmas, aparecerán. Si piensas en enemigos, los tendrás. Sí piensas en amigos aparecerán. Sí odias, el odio brotará. Sí amas, el amor surgirá a tu alrededor.
Siiii!!.
ResponderEliminarllevo días queriendo escribir algo en mi blog, una especie de requiem para lo ocurrido en Japón... y he tropezado con este blog tan bonito y tan "zen": gracias. Las citas que escoge me inspirarán... Merci. El dolor ajeno no debería dejarnos nunca indiferentes, hay algo de "trascendental" sin duda en el modo en el que los japoneses miran cara a cara al sufrimiento
ResponderEliminarGracias Gorka, gracias Isbelle.
ResponderEliminarEl dolor ajeno no nos debería dejar indiferentes, pero nuestro egoismo...
Para muchos japoneses, como para muchos orientales, las adversidades y la muerte son consustanciales con la vida, herencia del budismo y en especial del zen...
Un abrazo a ambos.
No se puede pedir más .....que grandioso!!!
ResponderEliminarAntes y después siempre el cielo se ilumina
Feliz noche Angel
Muchas gracias Arianna, de corazón.
ResponderEliminarUn abrazo.