La prueba del jarro.

Un maestro de espada presentó sus tres hijos a un reputado maestro de armas, a fin de mostrarle su grado de evolución en este arte. Puso un jarro de arcilla en equilibrio sobre una puerta entreabierta y a continuación llamó al más joven de sus hijos. Éste, al abrir la puerta, hizo bascular el jarro que cayó. Pero antes de que se rompiera en el suelo, el muchacho había cogido su espada y decapitado el objeto. El padre, volviéndose hacia el otro maestro, le confió que este hijo no era aún perfecto.Puso otro jarro sobre la puerta entornada y llamó a su segundo hijo. Éste desenvainó su espada en un abrir y cerrar de ojos y partió el jarro mucho antes de que tocara el suelo.- Mi segundo hijo ha alcanzado un nivel superior -concluyó el padre.Repitió la operación con su hijo mayor. En vez de desenfundar su espada, el mayor cogió el jarro al vuelo y lo puso delicadamente sobre el suelo.El padre dijo:- Este ha alcanzado el nivel más alto.
El maestro de armas, testigo de las proezas de los tres hijos, colocó el jarro intacto encima de la puerta y llamó a su mejor alumno. Éste, al asomar la cabeza por la abertura, sonrió, divertido, y, mostrando que había comprendido la intención de su maestro, no empujó la puerta.


Alejandro Jodorowsky
El dedo y la Luna ( cuentos zen).

Comentarios

  1. brillante... muchas veces los árboles no nos dejan ver el bosque, ja.ja.aja...
    Gracias Angel por el aporte
    Un abrazo

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  2. Es más efectivo no encender el fuego que ser el mejor bombero...aunque menos espectacular.
    Gracis por esta enseñanza Ángel
    Un entrañable abrazo
    j

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  3. Seguro que si me hacen esta prueba acabo mojado y con un chichón en la cabeza.
    Gracias amigos.

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  4. Y yo con el jarrón de sombrero!

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    Respuestas
    1. La mayoría estaríamos así.
      Gracias Anónimo.

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