Atados sin cuerda.


Una larga caravana de camellos avanzaba por el desierto hasta que llegó a un oasis y los hombres decidieron pasar allí la noche.
Conductores y camellos estaban cansados y con ganas de dormir, pero cuando llegó el momento de atar a los animales, se dieron cuenta de que faltaba un poste. Todos los camellos estaban debidamente estacados excepto uno. Nadie quería pasar la noche en vela vigilando al animal pero, a la vez, tampoco querían perderlo. Después de mucho pensar, uno de los hombres tuvo una buena idea.
Fue hasta el camello, cogió las riendas y realizó todos los movimientos como si atara el animal a un poste imaginario. Entonces, el camello se sentó, convencido de que estaba fuertemente sujeto y todos se fueron a descansar.
A la mañana siguiente, desataron a los camellos y los prepararon para continuar el viaje. Sin embargo había un camello que no quería ponerse en pie. Los conductores tiraron de el, pero el animal no quería moverse.
Finalmente, uno de los hombres entendió el porqué de la obstinación del camello. Se puso de pie delante del poste de amarre imaginario y realizó todos los movimientos con que normalmente desataba la cuerda para soltar al animal. Inmediatamente el camello se puso en pie sin la menor vacilación, creyendo que ya estaba libre.
Este cuento nos enseña como nos limitan las creencias y no la realidad. Somos como este camello: atados sin cuerda.
¿A qué esperamos  para comenzar a caminar?

Comentarios

  1. Preciosa historia Angel! Gracias...

    _/\_

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  2. Magnífico cuento.
    Creo que que en esta forma de comportarnos, superamos a los camellos

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  3. Si. Decía una mujer que conocí un refrán: cosejos vendo que para mi no tengo.
    Ya es hora de liberarnos del miedo que tanto daño nos hace. Ánimo :)

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  4. Creencias, hábitos de comportamiento... Al camello le engañan, a nosotros nos engañan y, peor aun, nos engañamos nosotros mismos.
    Un abrazo a tod@s.

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