Cuando uno tiene las necesidades cubiertas , no le interesa la vida del otro , sus privaciones y miserias, no estaría mal, pasar por sus mismas dificultades no parece posible el acercamiento y entendimiento hacia los que sufren , seres como nosotros que les ha tocado vivir otras circunstancias, seguro son más felices y aceptan su situación de una manera digna de ejemplo Feliz noche Angel
Que bueno sería que todo el mundo de la misma manera que saben que es la empatía la practicaran y enseñaran a los que aún no saben que es, pero ya se sabe... "Del dicho al hecho...". Saludos.
Será porque el ALMA, no usa zapatos, ni zapatillas, ni chanclas siquiera...ja.ja.ja. Y prefiere que este juego de entenderes, desentenderes y tenderetes se juegue perfectamente asi ¿a que si Angel? Gracias por tu post, bello como siempre un saludo
Pocos son los que tienen la humildad de ponerse los zapatos ajenos y practicar la empatía. Por contra, nos ponemos nuestras botas y vamos por la vida pisando a los demás. Disculpad el retraso. (He estado ocupado con un asunto familiar). Un abrazo a todas/os.
Es una reflexión aplicable en todos los aspectos de la vida, desde las situaciones más difíciles, hasta en pequeñas cosas cotidianas. A veces no sabemos entender a otras personas , hasta que estamos en sus zapatos. Muy buena tu entrada, te sigo. Abrazos y buen fin de semana.
En el fondo de la habitación principal de una casa japonesa, hay un nicho llamado tokonoma, que tiene el suelo un poco más elevado que el resto de la habitación. El tokonoma es el sitio de honor del hogar japonés. Normalmente en la pared del tokonoma se colocan pinturas o caligrafías, llamadas kakemono. El kakemono es un pintura que se desenrolla verticalmente; sólo ofrece un tema, destinado a ser expuesto colgado de una pared. El kakemono, de origen chino, fue la primera forma de la pintura japonesa. Estaban pintados en tela o en papel montado sobre un brocado. Sus extremos estaban provistos de rodillos de madera que le daban rigidez. Además, dos cintas adornaban su parte superior. En el tokonoma, delante de los kakemono puede haber un arreglo de flores (ikebana) o un bonsai.
Cuando el viento sopla fuerte en el mar, se alzan las olas, pero una vez que el viento cesa ¿dónde están las olas? La masa de agua se transforma en olas, y las olas son sólo agua. Causa y efecto pueden estar separados por un largo lapso, pero no pueden ser divididos en dos. Cuando causa es efecto y efecto es causa, cuando ambos son una identidad, se alcanza la iluminación. Lo que ocurre hoy es el resultado de lo que ocurrió ayer y la causa de lo que ocurrirá mañana. Hoy tenemos una semilla que es el resultado de la floración del año pasado. Las cosas son al mismo tiempo causa y efecto. Un hombre es padre e hijo a la vez. Trevor Leggett (1914-2000). Escritor, Judoka, Practicante Yoga, Practicante Zen.
El arte del bonsái es un buen ejemplo del respeto que tienen los japoneses hacia los seres vivos y la naturaleza, cómo perciben su belleza y se comunican con ella. Un bonsái no es una planta genéticamente empequeñecida, sino que se mantiene pequeña dandole forma y podando las raices con paciencia y mucho cuidado. Las referencias más antiguas de las que se tienen constancia proceden de China y están reflejadas en unas pinturas de la dinastía Tang (618-906). Durante siglos, la posesión y cuidados de los bonsáis estuvo ligado a la nobleza y a la alta sociedad. Según la tradición, aquellos que podian conservar un bonsái tenían asegurada la longevidad. Para cuidar a un bonsái es necesario seguir el el patrón de las tres virtudes básicas : SHIN-ZEN-BI ( verdad, bondad, belleza ).
Cuando uno tiene las necesidades cubiertas , no le interesa la vida del otro , sus privaciones y miserias, no estaría mal, pasar por sus mismas dificultades
ResponderEliminarno parece posible el acercamiento y entendimiento hacia los que sufren , seres como nosotros que les ha tocado vivir otras circunstancias, seguro son más felices y aceptan su situación de una manera digna de ejemplo
Feliz noche Angel
Que bueno sería que todo el mundo de la misma manera que saben que es la empatía la practicaran y enseñaran a los que aún no saben que es, pero ya se sabe... "Del dicho al hecho...".
ResponderEliminarSaludos.
Será porque el ALMA, no usa zapatos, ni zapatillas, ni chanclas siquiera...ja.ja.ja.
ResponderEliminarY prefiere que este juego de entenderes, desentenderes y tenderetes se juegue perfectamente asi ¿a que si Angel?
Gracias por tu post, bello como siempre
un saludo
Ja!... Si!
ResponderEliminarPocos son los que tienen la humildad de ponerse los zapatos ajenos y practicar la empatía. Por contra, nos ponemos nuestras botas y vamos por la vida pisando a los demás.
ResponderEliminarDisculpad el retraso. (He estado ocupado con un asunto familiar).
Un abrazo a todas/os.
Es una reflexión aplicable en todos los aspectos de la vida, desde las situaciones más difíciles, hasta en pequeñas cosas cotidianas.
ResponderEliminarA veces no sabemos entender a otras personas , hasta que estamos en sus zapatos.
Muy buena tu entrada, te sigo.
Abrazos y buen fin de semana.
Gracias Cristina. Aquí estamos.
ResponderEliminarUn abrazo.